Nota de Duelo ante el fallecimiento del señor Valentín Toro, padre de la profesora Gisela Toro de Lara



La Oficina de Gestión Comunicacional de la Zona Educativa Nº 14 del Estado Bolivariano de Mérida y la Delegación del SENIFA – Mérida lamentan profundamente el fallecimiento del Señor Valentín Toro, que en paz descanse.

Considerando que El Señor Valentín Toro era el padre de la Profesora Gisela Toro de Lara, Viceministro de Educación Primaria, Inicial y Especial del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE), 

Considerando, que el fallecimiento del Señor Valentín Toro acaecido el día 14 de agosto de 2017 constituye una irreparable perdida para sus familiares, amigos y en especial enluta honorables hogares y entristece a todos los que en vida lo conocieron,

Ante tan triste pérdida, La Oficina de Gestión Comunicacional de la Zona Educativa Nº 14 del Estado Bolivariano de Mérida y la Delegación del SENIFA – Mérida acuerdan unirse al duelo que embarga a la familia de la Profesora Gisela Toro de Lara y expresar nuestras más sinceras palabras de condolencias

Oramos por su eterno descanso y para que la paz y el consuelo del Señor acompañe y fortalezca a su familia. Su recuerdo siempre estará vivo en nuestras oraciones por haber sido un hombre y padre ejemplar.
Rogamos a Dios para que llene de fuerza, valor y entereza a la Profesora Gisela Toro de Lara, sus familiares y seres queridos para que los ayude a afrontar con resignación esta lamentable pérdida

                          Ángel Timaure                                          Dennys Lara
                      Coordinador OGC                                  Delegada SENIFA
                            ZE-Mérida                                              Estado Mérida


QUIEN CREE EN TÍ, SEÑOR, NO MORIRÁ PARA SIEMPRE.

Dichosos los difuntos que mueren en el Señor.

El Señor los guiará a las fuentes de agua viva,
y enjugará toda lágrima de sus ojos.

Si morimos con Cristo, con Él también viviremos.

Yo sé que mi Redentor vive,
y el último día resucitaré de la tierra.

Al cual yo mismo he de ver y no otro,
y mis ojos le mirarán.

El salario del pecado es la muerte,
pero el don de Dios es la vida eterna
en Nuestro Señor Jesucristo.

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